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Algunos fotos del proyecto Nosotros,
los Gringos
Venían del Friuli, territorio del Imperio Austro-Húngaro
que luego pasó a pertenecer a Italia. Se instalaron en estrechas franjas
agrícolas junto al gran río, en el norte de Santa Fe. María Zorzón nació allí y,
cámara en mano, volvió para rescatar en bellas imágenes su historia y su
presente.
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En la década del 60, la fotógrafa María Zorzón era una
niña que asistía a la escuela rural en la colonia de Reconquista. El mundo
era, para ella, esa comunidad geográficamente bastante aislada. Por eso se
sorprendía, según cuenta hoy, de que su apellido y el de todos sus vecinos
fueran muy distintos de los de los héroes de la patria que aprendía en la
clase de historia: Zorzón, Tomadin, Brezan, Sponton, Petrolli, Muchiut,
Capelleti, Batistuta (sí, la familia del célebre futbolista). "¡Es que los
héroes no eran gringos!", le explicó a María, con dudosa precisión étnica,
su maestra. Luego de buscar en vano la palabra en los diccionarios, María
descubrió la verdad: "Los gringos éramos nosotros -dice-, los del campo y,
especialmente, los que hablaban friulano" |
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El almacén de Batistuta: de niña, María Zorzon iba
allí a caballo o en bicicleta a hacer mandados para su abuela. Colonia de
Reconquista, febrero de 1999 |
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Francisco Zorzon,
poco antes de morir, a los 87 años. Reconquista, abril de 1999. Con estas y
otras fotografías, María Zorzon está preparando un libro documental:
Nosotros los gringos |
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El Friuli, hoy
llamado Friuli-Venezia Giulia, es la región más oriental de Italia, entre
los Alpes y el Adriático, y lindante con Austria y Eslovenia. Por allí
pasaron, a través de los siglos, los romanos (la palabra Friuli deriva de
Forum Julii, un asentamiento romano), los longobardos y los francos de
Carlomagno. En el siglo XIX, las tierras del Friuli pertenecían a grandes
terratenientes a quienes las familias del pueblo debían pagar altísimos
impuestos para trabajar exiguas parcelas. En ese sistema de explotación,
vivía Domenico Zorzon, tatarabuelo de María, cuando aparecieron anuncios que
ofrecían la concesión gratuita de terrenos agrícolas en la Argentina. Hacia
aquí vino Domenico, uno más entre los colonos emprendedores.
Desde entonces, las escasas tierras del nordeste santafecino se
subdividieron tanto que ya no bastaban para mantener a las familias. La de
María fue una entre muchas que buscaron otros rumbos. Sin embargo, veinte
años después de su partida, María Zorzon regresó, convertida en fotógrafa,
para rescatar historias y personajes de una comunidad que, por el peculiar
aislamiento de la geografía, conserva una rica singularidad que agrega color
a la múltiple identidad argentina.
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